Hola, soy Marcos Emiliano Mesa de caseros, Buenos Aires, Argentina. En este espacio, quiero ofrecerles, un entendimiento del mensaje que nos propone Jesus, ejemplos para poder vivirlo en lo cotidiano.Tambien quiero presentar explicaciones de la liturgia para vivir las distintas etapas de la iglesia con plenitud.

domingo, 30 de noviembre de 2008

Comienza el Adviento - Oración a Nuestra Señora del Adviento, de los Brazos Vacíos

Señora del Adviento, de los Brazos Vacíos




Señora del Adviento,Señora de los Brazos Vacíos,Señora de la preñez evidente y extenuante.Cuánto deseamos que camines con nosotros.Cuánto necesitamos de ti, mujer del pueblo,que viajas presurosa y alegre a servir a Isabel,a pesar de tu vientre pesado y fatigoso.Entre las dos tejerán esperanzas y sueños.
Señora del Adviento,Señora de los Brazos Vacíos,también nosotros estamos preñadosde esperanzas y sueños.Soñamos con que el canto de las avesno vuelva a ser turbado por el ruido de las balas.Soñamos con nuestros niños sin temores,cantando al fruto de tu vientre ya cercano.Soñamos con los niños hispanosdurmiendo tranquilos al arrullo de un villancico.Soñamos que nuestros viejos mueren tranquilos y en pazmurmurando una oración.
Soñamos con que algún díapodremos volver a tener sueños y utopías y esperanzas.
Señora del Adviento,la de los Brazos Vacíos,visítanos como a tu prima.Monta tu burrito y ven presurosa.Nuestros corazones son pesebres huecos y fríosdonde hace falta que nazca tu Hijo.Ven, Señora, con tus gritos de partoa calentar nuestros corazones,a seguir tejiendo esperanzas con nosotros,como lo hiciste con Isabel.Solo así, en medio de la nocheiluminada por tus brazos ahora llenosy por tus pechos que amamantan,podremos volver a soñar...podremos gritar ¡Es Navidad!

martes, 18 de noviembre de 2008

Benedicencia, la virtud ausente del diccionario‏

La palabra benedicencia es la gran ausente del diccionario. Si intentas escribirla en tu computadora en un documento de texto, inmediatamente te la corregirá cambiándola por beneficencia. Si insistes, te la subrayará en rojo como un error. Pero el verdadero error consiste en que existiendo el término que indica el vicio, maledicencia, no aparezca el vocablo que indica la virtud.

La benedicencia radica fundamentalmente en hablar bien de los demás. Sin embargo, no se limita sólo a eso. Por un lado, esta virtud nos invita a silenciar los errores y defectos del prójimo, por otra parte, nos estimula a ponderar sus cualidades y virtudes.

Jesucristo nos exhortó a la vivencia de esta virtud cuando dijo a sus discípulos: “amad a vuestros enemigos, haced el bien a quienes os odian, bendecid a los que os maldigan, rogad por los que os difamen” (Lc 6,27-28). La enseñanza del cristianismo no consiste en no odiar, no maldecir, no dañar. Por el contrario, el Maestro nos invita a trabajar en positivo: Amad, bendecid, rogad.

Para vivir la benedicencia es necesario promover los comentarios positivos dentro de la familia. Varios de los conflictos dentro de la familia surgen de alguna palabra hiriente, de frases irónicas o comentarios negativos, etc. La influencia que recibimos de algunos medios de comunicación nos puede inducir a comportarnos de esta manera. Basta encender la televisión para ver cómo se insultan los miembros de distintos partidos políticos, cómo se exageran los errores y defectos de los demás. El 90% de las telenovelas nos muestran cómo surgen las intrigas familiares, en muchos casos debidas a la mentira, a la calumnia y a la difamación.

Se puede crear un ambiente muy positivo si al llegar de la escuela los hijos, en lugar de criticar a sus maestros del colegio, comentaran aquello que han aprendido ese día de ellos. Si la esposa recibe a su esposo, no con una queja por llegar tarde a comer, sino con un saludo cariñoso. Si el esposo al regresar de sus compromisos, comentase los proyectos que tiene en su trabajo y no los defectos que tienen su jefe o sus empleados. Hablar bien no significa mentir, no significa adular, comporta más bien reconocer las cualidades y virtudes de los demás.

Es importante silenciar los defectos de los demás. En algunos ambientes el chismorreo es la comidilla de todos los días. Esta es la influencia que recibimos diariamente gracias a las “revistas del corazón” y a ciertos programas televisivos que únicamente buscan ventilar las intimidades de los otros. El hombre que domina su lengua es un hombre perfecto, nos dice el apóstol Santiago. Al mismo tiempo, nos advierte que la lengua, aun siendo un miembro muy pequeño, puede ser fuego que incendie el ambiente o un veneno mortífero. Y termina diciendo que no podemos con la misma boca bendecir a Dios y maldecir a los hombres. (cf. St 3,1-12).

Si un día se quemó la cena o no estuvo a tiempo, podemos silenciar este defecto y agradecer a la persona que la preparó. Si mi hermano reprobó 2 materias en el colegio, no tengo por qué irlo pregonando a todo el mundo, más bien podría comentar las materias en las que le ha ido bien. Y si no tengo nada bueno que decir, lo mejor es callar. Silenciar los errores no significa hacerse de la “vista gorda”, más bien estipula que se comente algo sólo con quien puede poner solución al problema. No significa aprobar los errores y defectos: se busca más bien combatir el error, pero al mismo tiempo conservar la buena fama de quien lo comete.

En una ocasión un penitente se acusó de haber difamado a una persona. El sacerdote le pidió que antes de darle la absolución fuera al día siguiente con una almohada de plumas a la iglesia. Ese día subieron los dos al campanario y el sacerdote le pidió que destruyera la almohada. Al momento las plumas se esparcieron por toda la ciudad. El sacerdote le hizo ver que eso mismo sucedía con la maledicencia y la difamación, no se sabía hasta dónde podían llegar y no había manera de detenerlas o de resarcirlas. A partir de ese momento, después de la absolución, se comprometió a tratar de vivir todos los días la virtud de la benedicencia.


¡Vence el mal con el bien!

viernes, 14 de noviembre de 2008

La vida eterna ¿Qué es?

Agustín, en su extensa carta sobre la oración dirigida a Proba, una viuda romana acomodada y madre de tres cónsules, escribió una vez: En el fondo queremos solo una cosa, la “vida bienaventurada”, la vida que simplemente es vida, simplemente “felicidad”. A fin de cuentas, en la oración no pedimos otra cosa.
No nos encaminamos hacia nada más, se trata sólo de esto. Pero después Agustín dice también: pensándolo bien, no sabemos en absoluto lo que deseamos, lo que quisiéramos concretamente. Desconocemos del todo esta realidad; incluso en aquellos momentos en que nos parece tocarla con la mano no la alcanzamos realmente. “No sabemos pedir lo que nos conviene”, reconoce con una expresión San Pablo (Rom 8, 26). Lo único que sabemos es que no es esto. Sin embargo en este no saber sabemos que esta realidad tiene que existir. “Así , pues, una sabia ignorancia (docta ignorantia)”, escribe. No sabemos lo que queremos realmente; no conocemos esta “verdadera vida” y, sin embargo, sabemos que debe existir un algo que no conocemos y hacia el cual nos sentimos impulsados.
Pienso que Agustín describe en este pasaje, de modo muy preciso y siempre válido, la situación esencial del hombre, la situación de la que provienen todas sus contradicciones y sus esperanzas. De algún modo deseamos la vida misma, la verdadera, la que no se ve afectada ni siquiera por la muerte; pero, al mismo tiempo, no conocemos eso hacia lo que nos sentimos impulsados. No podemos dejar de tender a ello y, sin embargo, sabemos que todo lo que podemos experimentar o realizar no es lo que deseamos. Esta “realidad” desconocida es la verdadera “esperanza” que nos empuja y, al mismo tiempo, su desconocimiento es la causa de todas las desesperaciones, así como también do todos los impulsos positivos y destructivos hacia el mundo auténtico y el auténtico hombre. La expresión “vida eterna” trata de dar un nombre a esta desconocida realidad conocida.
Es por necesidad una expresión insuficiente que genera confusión. En efecto, “eterno” suscita en nosotros la idea de lo interminable, y eso nos da miedo; “vida” nos hace pensar en la vida que conocemos, que amamos y que no queremos perder, pero que a la vez es con frecuencia más fatiga que satisfacción, de modo que, mientras por un lado la deseamos, por otro no la queremos. Podemos solamente tratar de salir con nuestro pensamiento de la temporalidad a la que estamos sujetos y augurar de algún modo que la eternidad no sea un continuo de días del calendario, sino como el momento pleno de satisfacción, en el cual la totalidad nos abraza y nosotros abrazamos la totalidad. Sería el momento de sumergirse en el océano del amor infinito, en el cual el tiempo –el antes y después- ya no existe. Podemos únicamente tratar de pensar que este momento es la vida en sentido pleno, sumergirse siempre de nuevo en la inmensidad del ser, a la vez estamos desbordado simplemente por la alegría. En el Evangelio de Juan, Jesús lo expresa así: “Volveré a verlos y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría” (16, 22). Tenemos que pensar en esta línea si queremos entender el objetivo de la esperanza cristiana, qué es lo que esperamos de la fe, de nuestro ser con Cristo.

lunes, 20 de octubre de 2008

Felices los afligidos porque serán consolados.

Cristo os elige, os une y os hace parecidos a él. No sufrís en vano; el dolor os madura en el espíritu, os purifica en el corazón, os da un sentido real del mundo y de la vida, os enriquece de bondad, de paciencia y, oyendo la promesa del Señor: "Selices los afligidos, porque serán consolados", os da la sensación de una paz profunda, de una alegria perfecta, de una esperanza gosoza.

Juan Pablo II


Felices los afligidos, porque serán consolados.

Esta es una promesa de Jesús a todos los que sufren. El simple hecho de sufrir ya mueve a compasión al corazón paternal de Dios; pero la felicidad y el consuelo que promete Jesús son, sobre todo, para los que saben sufrir, los que saben que el sufrimiento no es un castigo sino una oportunidad de abrir más el corazón a Dios.
Todo hombre pasa por el sufrimiento; lo importante es pasar como Cristo: amando, perdonando, dándose a los demás.
Cristo está con nosotros para darnos las fuerzas y abrirnos caminos más allá de nuestras lagrimas.



Oración

Padre todopoderoso, remedio de todos los males, concédeme sentir la seguridad de tu presencia en mí.

Padre bondadoso, tú que eres la fuente de todo bien, tranquilizame en tu amor, ayúdame a comprender que en cada cruz está tu gracia; en cada temor, tu apoyo; an cada debilidad, tu fuerza.

Mirame con misericordia, alíviame en mi enfermedad y ayúdame a obtener la salud.

Contando contigo, Señor, acepto todo con alegría, por todo lo que recibo de tu bondad.

Amén.

Esto es material del MINISTERIO DEL ALIVIO. Este ministerio es el que practico en mi comunidad.
Un saludo y espero que les haya gustado

miércoles, 15 de octubre de 2008

Oración por la comunidad.

Decir comunidad
Decir comunidad
es decir camino
compartido,
multitud de manos que se
unen
para, entre todos, hacer la
marcha más liviana,
abrazo de miradas que se
buscan
para buscar, unidas, la
mirada
de Aquel que por nosotros
dio la vida.
Es compartir, la vida
entrelazada,
es reunir bajo las mismas
esperanzas
las diferencias, que así, no
nos separan.
Decir comunidad
es hablar de proyecto
común,
sueños compartidos,
caminos acompañado.
Es pensar en el otro
y en lo mejor para el otro
y pensar, juntos,
en lo mejor de nosotros
para todos los otros.
Decir comunidad
es darse fuerzas entre
todos.
Es alentarse
con la palmada al hombro,
es corregirse
sin miedo a los enojos.
Es animarse
a crecer juntos poco a
poco.
Decir comunidad
es hablar de apertura y
entrega,
servicio a los demás,
aprender a brindarse,
generosos.
Es compartir la vida de Dios
fuente de vida, de
esperanza y amor.
Decir comunidad
es común-unidad
de criterios verdaderos
(los del Evangelio)
de opciones valientes
(las de Jesús)
de desafíos audaces
(los del Reino en marcha)
Decir comunidad
es el encuentro
de muchos
que animados y alentados
por el Espíritu,
buscan clamar a Dios,
¡Abba!
Aqui estamos Señor
unidos y en camino
para hacer crecer tu Reino
donde pidas.
AMÉN.

jueves, 2 de octubre de 2008

XXXIV Peregrinacion juvenil a pie a Luján.

Hola gente, ¿como están? Espero que muy bien.
En esta oportunidad quiero dejarles una pequeña reflexión y una oración a Mamá María que es la anfitriona de este fin de semana.
Pido oración por todos aquellos caminantes que se acercaran a la Virgen este sábado 4 de octubre.


Lectura: Evangelio según San Lucas Lc. 1, 26-38

“Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una joven virgen que estaba comprometida en matrimonio con un hombre llamado José, de la familia de David. La virgen se llamaba María.
Llegó el ángel hasta ella y le dijo: <<>> María quedó muy conmovida al oír estas palabras, y se preguntaba qué significaría tal saludo.
Pero el ángel le dijo: <<>>
María entonces dijo al ángel:<< ¿Cómo puede ser eso, si yo soy virgen? >> Contestó el ángel: <>
Dijo María: <<>>
Después la dejo el ángel.”


Para reflexionar:
Recordamos los gestos de la Virgen María en este evangelio y los unimos al lema que este año nos llevara, como pueblo, a sus pies en la Peregrinación Juvenil a Luján.María hace silencio y escucha las palabras que van a cambiar la vida, tanto de ella y su familia como a toda la humanidad.
Ella afina sus oídos para recibir el mensaje de Dios.
Hoy Dios se acerca a nosotros, inmersos en el ruido de la rutina y de los compromisos diarios, queriéndonos dar un mensaje.
Tenemos este modelo de escucha de María para nuestras vidas, y que en el silencio de nuestro corazón suene, como en aquella visita, la voz de Dios.
“Madre, enséñanos a escuchar”

Para meditar:
Te invito a leer detenidamente, cada una de estas partes del diálogo de María con el ángel enviado por Dios. Y veas que también te hablan a vos… ¿Qué te dicen?

  • Alégrate, llena eres de gracias, el Señor esta contigo.

  • No temas, María, porque has encontrado el favor de Dios.

  • ¿Cómo puede ser esto, si yo soy virgen?

  • El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.

  • Para Dios, nada es imposible.

  • Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí tal como has dicho.

Y en esta parte del diálogo Dios pide una respuesta, quizás no sea inmediata, tomate un tiempo para prepararla…

¿Vos que le decís?

Bendita sea tu pureza:

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía.

Yo soy el camino…

Si nadie te ama, mi alegría es amarte.
Si lloras, estoy deseando consolarte.
Si eres débil, te daré mi fuerza y mi alegría.
Si nadie te necesita, yo te busco.
Si eres inútil, yo no puedo prescindir de ti.
Si estas vacío, mi ternura te colmará.
Si quieres caminar, iré contigo.
Si me llamas, vengo siempre.
Si te pierdes, no duermo hasta encontrarte.
Si estas cansado, soy tu descanso.
Si pecas, soy tu perdón.
Si me hablas, trátame de tu.
Si me pides, soy don para ti.
Si me necesitas, te digo:
Estoy aquí dentro de ti.
Si te resistes,
No quiero que hagas nada de fuerza.
Si estas a oscuras, soy lámpara para tus pasos.
Si tienes hambre, soy pan de vida para ti.
Si eres fiel, yo soy fiel contigo.
Si quieres hablar, yo te escucho siempre.
Si me miras, verás la verdad en tu corazón.
Si estás excluido, yo soy tu afiliado.
Si no tienes a nadie, me tienes a mi.
SI ERES SILENCIO,MI PALABRA HABITARÁ EN TU CORAZÓN

lunes, 22 de septiembre de 2008

La piedra filosofal‏

Esto que me llego al mail sobre San Francisco me pareció estupendo y los consejos que se nombran al final son mas lindos todavía. Por eso quiero compartirlo con ustedes, espero que les guste.

Cuando alguien preguntó a Kazantzaki por qué amaba tanto a San Francisco, respondió:

«Lo amo porque su alma, a fuerza de amor, ha vencido a la realidad -lo que los hombres privados de alas llaman "la realidad": el hambre, el frío, la enfermedad, el desprecio, la injusticia, la fealdad, y ha logrado transformarla en un sueño alborozado, tangible, más verdadero que la misma verdad. San Francisco había encontrado el secreto que los alquimistas de la Edad Media buscaron en vano: el secreto para transformar el metal más vil en oro puro.

Para San Francisco, la "piedra filosofal" no era algo inaccesible, fuera del alcance del hombre; para encontrarla no era necesario quebrantar las leyes naturales: la piedra filosofal era su propio corazón. Así, por este milagro de alquimia mística, es como él ha sometido la realidad, liberado al hombre de la fatalidad y transformado en él toda carne en espíritu. San Francisco es, a mi ver, el gran general que lleva las tropas humanas a la victoria más absoluta».

Hay, efectivamente, dos realidades: una efímera y otra eterna, superpuestas, y uxtapuestas. Y la mayor parte de los humanos sólo ven la más superficial.

Acercaos a un hospital. Entrad en una sala con cinco enfermos afectados de la misma dolencia. Seguramente encontraréis a tres de ellos acorralados por su propia enfermedad. A uno, resignado a ella. A otro, sereno y quizá radiante. ¿Cómo? A fuerza de alma.

O preguntaos por qué, con el mismo sueldo, dos oficinistas uno vive feliz y sin apuros y al otro no le llega la respiración al cuello. Y es que, efectivamente, la piedra filosofal existe. No es un sueño romántico. Y es de fabricación casera. ¿Que cómo se fabrica? Cada uno debe encontrar su propia receta. Pero podrían servir algunos de estos consejos:

- El primero y más importante es tener algún gran ideal para cuya consecución lleguen a importar bien poco los fracasos y las dificultades.

- Tener fe en el futuro y confianza en la vida. Asumir cada día los problemas de hoy en lugar de ponerse a sufrir anticipadamente por los que podrían tal vez llegarnos mañana.

- Tomar y vivir la decisión de pensar mucho más en lo positivo y bueno que tenemos que en las zonas negras que tendremos que cruzar. Hablar del bien; no revolver los residuos de los fracasos.

- Creer descaradamente en el prójimo y preferir ser engañado una vez por él a pasamos toda la vida desconfiando de todos (con lo que seremos perpetuamente engañados).

- Dedicarse más a los problemas del prójimo que a los propios. As! se curarán o mitigarán los dos.

- Amar sin preguntarse si nos lo agradecerán. Estar seguros de que, a la larga, incluso en este mundo, el amor acaba funcionando y también nos querrán más de lo que merezcamos.

- Despertarse cada mañana como recién nacidos. Colgar cada noche en el perchero las preocupaciones de ayer y dormir olvidándolas.

- Sonreír, aunque no se tengan ganas. Sonreír, sobre todo, si un día se debe decir algo amargo.

- Aprender de los niños, aprender de los santos.

- Dar tiempo al tiempo, sabiendo que las frutas maduran lentamente.

- No ser demasiado ambiciosos. Querer pocas cosas, pero quererlas apasionadamente.

- Recordar al menos cuatro o cinco veces al día que tenemos alma y alimentarla tanto como al cuerpo por lo menos.

- Hacer, si se puede, un trabajo que amemos. O si no, al menos, amar lo que tenemos que hacer.

- Descubrir que casi siempre los disgustos que nos llevamos son mayores que los motivos que los causaron.

- Creer en algo muy en serio. Luchar por ello. Seguir luchando cuando nos cansemos. Seguir de nuevo cuando nos cansemos de seguir.

- Recordar que, al fin de cuentas, todos los trucos son trucos y sólo sirven para ir descubriendo que será la gracia de Dios la que nos hará felices, porque ésa y no otra es la piedra filosofal.

jueves, 4 de septiembre de 2008

Para divertirce un poco.

Hola, la gente que este mucho navegando en el internet capaz ya lo haya visto y otros no, pero tenia ganas de compartirlo luego de reflexiones y otras cosas una sonrisa esta buena tambien.
Espero que les guste. Un saludo.

martes, 26 de agosto de 2008

Jovenes - Cómo salir del agujero

No hablo de salir del armario para evitar equívocos; pero es cierto que hay demasiados cristianos voluntariamente escondidos en el guetto; católicos apocados que ocultan su fe como si se tratara de una neurosis y viven en su gazapera, aconejados, sin atreverse a enseñar la oreja. Les han dicho que la fe es algo íntimo y personal; que han de ser respetuosos incluso con los que no lo son. De acuerdo; pero también el embarazo es íntimo y se luce con orgullo sin el menor recato. Tal como se están poniendo las cosas, los católicos tenemos la obligación de no escondernos. Cuando el silencio se interpreta como aquiescencia, es un deber moral dar la cara, y, sin agredir a nadie, cantar las cuarenta al lucero del alba.

¿Y qué haremos para salir del agujero? ¿Cómo daremos la nota? Mi amigo Kloster, que es un hombre sabio y no tiene pelos en la pluma, dictó estas sabias recetas que transcribo sin más preámbulos:

- Cuando vayas de turista a una catedral, saluda ante todo al Dueño y Señor de la casa, que vive en la Capilla del Santísimo. No te limites a admirar las vidrieras. No olvides que las iglesias son Sagrarios, no meros edificios de interés cultural.

- No te importe quedar con tus amigos "después de Misa". A lo mejor alguno se anima y queda contigo "antes".

- Limpia y enriquece tu lenguaje. Nada tengo contra el taco como interjección lírica, que, usado con moderación, sosiega el ánimo; pero la mugre sobra. ¿Para qué tantas referencias glandulares, tanta alusión al presunto oficio de la madre de un tercero, tanta basura sexual? No sé si la cara es el espejo del alma (espero que no), pero el idioma sí que lo es.

- Y hablando del lenguaje, no es preciso que digas "Jesús" cada vez que oigas un estornudo, pero habrá que poner de moda algunas viejas y entrañables expresiones: "si Dios quiere", "con la ayuda de Dios", "adiós"... Sustituirán con ventaja al "hasta luego" que todo el mundo profiere aunque se despidan para la eternidad.

- Di a tu novia que se tape el ombligo y sus alrededores; que prefieres mirarla a los ojos, porque es lo único que no envejece. A lo mejor se ruboriza de gusto. Y tú, no es preciso que exhibas la etiqueta de tu ropa interior. Esos pantalones, que ya utilizaba Cantinflas hace cincuenta años, francamente, son una horterada.

- Cuando empieces a salir con una "niña supermona" (o un "niño supermono"), pregúntale qué piensa sobre Dios, la Iglesia, la familia, los hijos... Y no olvides que el noviazgo está para conocerse, no para enrollarse.

- Si vas al restaurante un viernes de cuaresma, pregunta al camarero si en ese establecimiento respetan a los clientes que desean guardar la vigilia. Si no lo entiende, llama el chef y se lo explicas. Y, antes de comer, bendice la mesa. Si se dan cuenta los vecinos, mejor para ellos.

- Cuando estés de viaje y llegues al hotel en una ciudad desconocida, di en recepción que te informen sobre los horarios de Misas de las iglesias más cercanas. Si son buenos profesionales, harán la gestión sin mover un músculo. Cosas más insólitas les piden cada día.

- Cuando hables de tu novia con tus amigos evita la terminología culinaria o troglodita: Fulanita no "está buena" porque no es objeto de consumo. Te sugeriría dos docenas de alternativas, pero sonarían un poco antiguas. Seguro que tú mismo sabrás inventar otras. Sé creativo.

- No toleres la blasfemia en tu entorno. Si la atmósfera se pone apestosa, basta con una frase ingeniosa y contundente, como la que empleó mi amiga Natalia hace años: "Oye, tío, ¿por qué no insultas a tu padre y dejas al mío en paz?" Natalia tiene una voz aguda y un tanto chillona. A su "amigo" se le atragantó el refresco.

- Y si el estudio de la tele se convierte en un zoo, en un catre o en un retrete (sin perdón, que así se llama), tira de la cadena y coge un libro. O refúgiate en la 2, donde los animalitos son más limpios y honrados. - Manda un mail a tu periódico, a tu emisora o a tu columnista favorito, sobre todo cuando hacen las cosas bien. Levántales el ánimo, que buena falta hace.

- Utiliza Internet sin miedo y echa la red -es decir la web- para pescar: participa en los debates, da doctrina, difunde los links cristianos. Forma un grupo de amigos cibernautas y llévales el mensaje de Jesucristo.

- Pero no te olvides de poner un filtro para que no entre en tu casa la basura cibernética. No se trata sólo de proteger a los niños. Los adultos estamos igual de indefensos porque todos somos corruptibles y capaces de las mayores aberraciones. Si tuvieses siempre sobre la mesa un montón de revistas pornográficas, ¿estás seguro de que nunca echarías una ojeada?.

- ¿Y que ocurriría si, sobre esa mesa de trabajo, hubiese una imagen de la Virgen? A Luisa, cuando la puso por primera vez en su oficina, se la rompieron. Volvió a poner otra, y la pintarrajearon. La tercera fue sustituida por una foto pornográfica...; pero la guerra no duró mucho. Desde hace más de un año, nadie toca su imagen de la Virgen de Guadalupe. Y su amiga Marijose ha puesto otra.

- En tu casa, piso o apartamento también podrías poner un buen cuadro de Santa María. Es fácil encontrar uno que sintonice con su estilo: los hay para todos los gustos.

- En Navidad, felicita con temas cristianos, no con anodinas bolitas de colores. Vive la costumbre cristiana de la corona de Adviento. No dejes de instalar el Belén. Explica a los tuyos el significado del árbol de Navidad, recuerdo del Árbol de la Vida -la Cruz- en que Cristo nos ha librado del fruto maléfico del Árbol de la ciencia del bien y del mal. Cantad villancicos ante el Belén. Y no dejéis de leer ante él los pasajes del Evangelio que se corresponden con las distintas fiestas navideñas.

- Quítate ese colmillo de gorila que llevas al cuello. Cualquiera diría que se lo arrancaste a una amiga de la infancia. Una medalla-escapulario es mucho más práctica. Ahora muchos chavales se cuelgan el rosario como si fuera un collar. Aprovecha la ocasión para explicarles cómo se usa.

- Visita a tu párroco alguna vez. Necesita sentir el afecto de sus feligreses. Dale ideas, cuéntale el último chiste, tomaos un café juntos, y escúchale, que a veces está muy sólo.

- En el cestillo de la Misa echa papel moneda. La calderilla está bien para las propinas o los parquímetros, pero en la Iglesia necesitan algo más que las sobras. Y en el mes de junio pon la equis donde tú sabes.

- En verano, llévate a Jesús de vacaciones. Él solía ir también a la montaña y a la playa. Y comía pescado a la brasa al anochecer. Aprende a descansar a su lado, sin huir. No lo mandes a un asilo ni lo abandones en la primera gasolinera.

- Habla de Dios a tus amigos. "Hablar de" es hablar de uno mismo, de lo que Él ha hecho contigo. Por eso cuesta. Hacer apostolado es quedarse a la intemperie, pero vale la pena.

- Y si es necesario, sal a la calle con una pancarta. Algunas veces los cristianos tenemos que manifestarnos, hacer bulto y gritar fuerte, llenando las avenidas y las plazas de las grandes ciudades. No quemes papeleras ni estropees el mobiliario urbano. Lleva a los viejos y a los niños, que somos gentes de paz y no correrán riesgos.


Cuando me llego este texto al mail me pareció muy bueno para compartir con ustedes, y no solo es para los jóvenes, muchas veces los grandes también tienen que hacer mucho de esto!

jueves, 21 de agosto de 2008

Encuentro Sal y Luz

El sábado 23 y domingo 24 de 9. 30 a 18 hs, horas realizaremos en el Seminario Diocesano (San Guillermo 7836) las jornadas "Sal y Luz", preparadas para dirigentes, asesores y catequistas de niños, adolescentes y jóvenes y también para jóvenes mayores de las comunidades, movimientos e instituciones de los decanatos de Villa Bosch y Loma Hermosa.

Les pedimos que se anoten a ferrey@infovia.com.ar hasta el jueves 21.

Además, si sos de los decanatos Caseros o Ciudadela, andá agendando... 6 de septiembre!

Traigan cuaderno, birome y algo para compartir en el almuerzo.