Hola, soy Marcos Emiliano Mesa de caseros, Buenos Aires, Argentina. En este espacio, quiero ofrecerles, un entendimiento del mensaje que nos propone Jesus, ejemplos para poder vivirlo en lo cotidiano.Tambien quiero presentar explicaciones de la liturgia para vivir las distintas etapas de la iglesia con plenitud.

lunes, 22 de septiembre de 2008

La piedra filosofal‏

Esto que me llego al mail sobre San Francisco me pareció estupendo y los consejos que se nombran al final son mas lindos todavía. Por eso quiero compartirlo con ustedes, espero que les guste.

Cuando alguien preguntó a Kazantzaki por qué amaba tanto a San Francisco, respondió:

«Lo amo porque su alma, a fuerza de amor, ha vencido a la realidad -lo que los hombres privados de alas llaman "la realidad": el hambre, el frío, la enfermedad, el desprecio, la injusticia, la fealdad, y ha logrado transformarla en un sueño alborozado, tangible, más verdadero que la misma verdad. San Francisco había encontrado el secreto que los alquimistas de la Edad Media buscaron en vano: el secreto para transformar el metal más vil en oro puro.

Para San Francisco, la "piedra filosofal" no era algo inaccesible, fuera del alcance del hombre; para encontrarla no era necesario quebrantar las leyes naturales: la piedra filosofal era su propio corazón. Así, por este milagro de alquimia mística, es como él ha sometido la realidad, liberado al hombre de la fatalidad y transformado en él toda carne en espíritu. San Francisco es, a mi ver, el gran general que lleva las tropas humanas a la victoria más absoluta».

Hay, efectivamente, dos realidades: una efímera y otra eterna, superpuestas, y uxtapuestas. Y la mayor parte de los humanos sólo ven la más superficial.

Acercaos a un hospital. Entrad en una sala con cinco enfermos afectados de la misma dolencia. Seguramente encontraréis a tres de ellos acorralados por su propia enfermedad. A uno, resignado a ella. A otro, sereno y quizá radiante. ¿Cómo? A fuerza de alma.

O preguntaos por qué, con el mismo sueldo, dos oficinistas uno vive feliz y sin apuros y al otro no le llega la respiración al cuello. Y es que, efectivamente, la piedra filosofal existe. No es un sueño romántico. Y es de fabricación casera. ¿Que cómo se fabrica? Cada uno debe encontrar su propia receta. Pero podrían servir algunos de estos consejos:

- El primero y más importante es tener algún gran ideal para cuya consecución lleguen a importar bien poco los fracasos y las dificultades.

- Tener fe en el futuro y confianza en la vida. Asumir cada día los problemas de hoy en lugar de ponerse a sufrir anticipadamente por los que podrían tal vez llegarnos mañana.

- Tomar y vivir la decisión de pensar mucho más en lo positivo y bueno que tenemos que en las zonas negras que tendremos que cruzar. Hablar del bien; no revolver los residuos de los fracasos.

- Creer descaradamente en el prójimo y preferir ser engañado una vez por él a pasamos toda la vida desconfiando de todos (con lo que seremos perpetuamente engañados).

- Dedicarse más a los problemas del prójimo que a los propios. As! se curarán o mitigarán los dos.

- Amar sin preguntarse si nos lo agradecerán. Estar seguros de que, a la larga, incluso en este mundo, el amor acaba funcionando y también nos querrán más de lo que merezcamos.

- Despertarse cada mañana como recién nacidos. Colgar cada noche en el perchero las preocupaciones de ayer y dormir olvidándolas.

- Sonreír, aunque no se tengan ganas. Sonreír, sobre todo, si un día se debe decir algo amargo.

- Aprender de los niños, aprender de los santos.

- Dar tiempo al tiempo, sabiendo que las frutas maduran lentamente.

- No ser demasiado ambiciosos. Querer pocas cosas, pero quererlas apasionadamente.

- Recordar al menos cuatro o cinco veces al día que tenemos alma y alimentarla tanto como al cuerpo por lo menos.

- Hacer, si se puede, un trabajo que amemos. O si no, al menos, amar lo que tenemos que hacer.

- Descubrir que casi siempre los disgustos que nos llevamos son mayores que los motivos que los causaron.

- Creer en algo muy en serio. Luchar por ello. Seguir luchando cuando nos cansemos. Seguir de nuevo cuando nos cansemos de seguir.

- Recordar que, al fin de cuentas, todos los trucos son trucos y sólo sirven para ir descubriendo que será la gracia de Dios la que nos hará felices, porque ésa y no otra es la piedra filosofal.

2 comentarios:

Alter ego (el otro yo) dijo...

Tomar conciencia de que todo cuanto tenemos y todo el bien que hacemos proviene de El.Y en esto jamás terminaremos de asombrarnos y de captar "la anchura y la longitud,la altura y la profundidad"del amor con que Dios nos ama.Recibe mis cordiales saludos.

Malbod Scunniver dijo...

Hermano, Dios te bendiga por tu obra y tus hermosas entradas. Prometo ser lector asiduo de tu blog y hermano bloguero. Gracias por tu trabajo que nos enaltece.

Bendiciones

Malbod Scunniver
http://jesucristoactual.blogspot.com