
Si nos ponemos las pilas podemos juntar miles.
Hola a todos!


La sangre se arremolina en las sienes, las quijadas se aprietan con crispados nervios como queriendo morder algo que no está en la boca, las manos se comprimen formando dos puños escondidos de la vista de miradas indiscretas, como queriendo golpear lo que no tienen al alcance del brazo. Si, estoy enojado, la injusticia es demasiado burda como para ignorarla, como para simplemente dejar pasar el hecho y voltear la página.
Muchas veces vivimos momentos de extremo enojo, frente a traiciones, abusos de autoridad, hipocresías, maldades o mentiras. Pero el enojo no se va, se instala orondo en nuestro interior y nos acompaña por el resto del día, no dejando que la paz y el equilibrio interior vuelvan a ser el norte que guía nuestro caminar. Y en esos momentos, ¡que injustos podemos ser con los que nos rodean! Cuanto dolor podemos provocar en los que con absoluta inocencia se acercan a nosotros para ayudarnos o simplemente compartir un momento laboral, de familia, o de amistad.
Las más de las veces descargamos nuestras impotencias con aquellos que menos lo merecen. Esas buenas personas que nada tienen que ver con nuestro enojo son victimas de nuestros desahogos y culminan siendo el eslabón final de la cadena de frustraciones que nos llevó al estallido. ¡Que injustos que somos, que poco amor por esas sencillas almas que sólo quieren compartir y acompañarnos en los momentos malos que nos prodiga la vida!
En muchas oportunidades las victimas son las esposas cuando llega el marido a la casa, o viceversa. En otros casos son los empleados que sufren a sus jefes frustrados por problemas con sus superiores. O simplemente ese amigo que te acerca su hombro y le respondes con una ácida respuesta. Es curioso, pero las más de las veces nos desahogamos de nuestro enojo con los más débiles, los que no tienen la capacidad de responder a nuestra agresión, quizás nuestros propios pequeños hijos.
La palabra que resuena en mi mente es cobardía. ¿Cómo podemos ser tan poco cristianos como para desahogarnos de nuestros enojos descargando ataques de ira contra los que nada tienen que ver con nuestros problemas? Es una cadena de agresión, que sólo genera más y más malos sentimientos, cadena que sólo puede ser interrumpida por los lazos invisibles del amor.
Cuando tenemos esos momentos de enojo, necesitamos desahogarnos, necesitamos liberar esa presión interior que nos oprime y ensombrece. Sin demora alguna liberemos ese volcán que amenaza estallar en nuestro pecho, pero hagámoslo con amor, derramando gotas de ternura, sonrisas, comprensión. Nuestros malos sentimientos se derretirán como nieve junto al calor del hogar, no resistirán la sonrisa que nos prodiga esa alma buena que se acerca a nosotros con las manos abiertas. Luego podremos comprender qué tontos que somos cuando respondemos mal con mal, cuando alimentamos los círculos concéntricos que nos alejan del amor.
Es una virtud heroica la de aquellos que son capaces de responder al mal con bien, la de los que son capaces de frenar sus propios sentimientos de enojo y tornarlos en suaves sonrisas que derriten el mal. Virtudes heroicas las de los que derraman miel sobre un mundo con rostro de limón. La acidez de esta sociedad pide a gritos que almas heroicas la llenen de dulzura. Héroes que serán vistos como débiles quizás, pero qué bienvenidas son esas hermosas almas que iluminan el mundo, le dan un sentido puro, bueno, frente a los ríos de egoísmo e hipocresía que corren por nuestras calles.
¡Virtudes heroicas para una causa noble, la de honrar al Amor de los Amores uniendo nuestra voluntad a la Suya!
Sal y Luz en San Martín y Ballester!
El sábado 7 de junio de 9 a 19 horas realizaremos en la Casa Joven (Bonifacini 2067) el encuentro "Sal y Luz" preparado para dirigentes, asesores y catequistas de niños, adolescentes y jóvenes y también para jóvenes mayores de las comunidades, movimientos e instituciones de los decanatos de San Martín y Villa Ballester.
Les pedimos que vayan confirmando a ferrey@infovia.com.ar quiénes van a participar.Traigan cuaderno, birome y algo para compartir en el almuerzo. Un abrazo para todos/as.
Pbro. Fernando Rey y equipo del espacio de formación y espiritualidad Área Pastoral Nuevas Generaciones y Vocaciones
Bueno, hoy les quería hablar sobre el compromiso que nos deja Corpus Christi. Esta marcha de Corpus es una demostración pública de la fe cristiana en la cual salimos a la calle a festejar y celebrar el Cuerpo y Sangre de nuestro Señor.
Ahora la pregunta es, ¿Hacemos públicamente nuestra fe diariamente?
Esto es algo que nos tendríamos que preguntar a uno mismo y reprochárnoslo, ya que muchas veces nos vemos afectados por la sociedad. El "que dirán", nos priva mucho, estamos pendientes de lo que dicen los demás, de las críticas que pueden realizar y no de mostrar y vivir la vida realmente feliz.
Parecemos los discípulos, en el momento que Jesús muere se esconden con miedo a que dirán los demás, pero que pasó luego con los discípulos. Vieron a Jesús resucitado y Él les derramo el Espíritu Santo, les quito el miedo, les dio confianza y salieron a anunciar al Señor y volcar las enseñanzas de Jesús al pueblo.
La nueva pregunta es: nosotros ¿no recibimos el Espíritu Santo en Pentecostés?
Si estamos seguros de eso, estamos seguros de nuestra fe, sin miedo alguno a lo que dirán los demás, y debemos hacerlo publico tal cual lo hicieron los discípulos, no debemos ocultar lo que nos hace feliz sino nos estaríamos reprimiendo nosotros mismo y nos estaríamos haciendo mal.
Se acuerdan lo que hacia Jesús, a Él no le importaba lo que decían los demás, Él hacia lo que tenía que hacer sin importarle lo que los demás piensen.
Por ejemplo, los Judíos (muy machista) dejaban a la mujer de lado, y otra cosa que hacían los Judíos era despreciar a los Samaritanos creyéndose mejores. Que fue lo que hizo Jesús, no solo hablo con un Samaritano sino que le dio de beber y más aun, era una mujer Samaritana.
A Él no le importo lo que fueran a reprocharle, sino que se encargo de llevarle el mensaje que el que lo necesitaba.
Yo creo que si hoy en día estaría Jesús estaría en el medio de los gobernantes, en el medio de un prostíbulo, y en tantos lugares donde hace falta cambios, donde hace falta ese mensaje de Dios.
Tal cual como Él dijo: "he venido a buscar a los pecadores y enfermos".
Nosotros debemos ser ahora los muchos Jesús e ir a buscar a los pecadores y enfermos llevando el mensaje por las calles y demostrando nuestra fe y felicidad.
Ustedes ven a los punk de ahora, salen vestidos con crestas, todos de negro y mas allá de si esta bien o mal, eso dejémoslo aparte, ellos salen convencidos y por eso no tienen vergüenza, que es la típica pregunta que hacemos nosotros: ¿no tienen vergüenza de salir así a la calle?
Y la respuesta es "NO" porque ellos están convencidos y así tendríamos que estar nosotros, convencidos de nuestra fe cristiana, convencidos de que Dios esta con nosotros, y mostrarle la felicidad nuestra al mundo tal cual lo hacemos en Corpus Christi.
Bien, si hasta ahora metí un poco el dedo en la llaga, pido disculpas pero voy a hacer más presión en la misma.
Unos de los principales motivos por lo que nos cuesta salir a mostrar nuestra fe y no tenerle miedo al "que dirán", desafortunadamente es porque el "que dirán" esta adentro de nuestro templo, de nuestra comunidad!!
¿Se acuerdan lo que dice la Biblia, como reconocían a los apóstoles?
Los que veían a los apóstoles decían: "Miren como se aman"
A los apóstoles los reconocían por el amor que se tenían los unos a los otros, por cumplir el mandamiento que les dejo Jesús: "Amence los unos a los otros como yo los he amado"
Hoy en día cuando salimos de una misa nosotros, que dicen los que nos ven salir ¿miren como se aman? o ¿miren como se amasan?
Hoy en día nos reprimimos a nosotros mismos, dentro de la comunidad nos dedicamos a chusmear lo que hace el otro, a competir por un puesto para figurar y ser vistos como los servidores de Dios, cuando bien aclarado dejo Jesús: "Quien quiera ser el primero que se ponga ultimo".
Que nos pasa a los cristianos que en ves de seguir las enseñanzas hacemos lo contrario, que nos pasa que en ves de ayudar al prójimo, nos hundimos entre nosotros hablando mal de los demás de la comunidad, fijándose que hace mal el otro para andar comentando. Así solamente logramos que la comunidad disminuya, como queremos que se acerque gente a conocer a Dios si damos un mensaje y luego cuando ven de afuera la comunidad se dan cuenta que es totalmente otra cosa.
Muchas comunidades tienen poca cantidad de jóvenes, como no van a tener escasez de jóvenes si cada vez que buscan participación en la comunidad, los adultos por miedo a perder el puesto les cierran las puertas!!
De que estamos hablando, me parece que es algo muy intenso que varios tendrán que masticar y reflexionar para poder mejorar.
Solamente 2 preguntas personales voy a dejar de reflexión:
1- ¿Estamos haciendo una vida cristiana, o decimos ser cristianos por ir a misa y figurar en un puesto?
2- ¿Estamos haciendo publica nuestra fe, o estamos haciendo publico un puesto, o no estamos haciendo publica nuestra fe y nos quedamos encerrados en el templo?
Les dejo un cordial saludo y espero que les sirva este post a muchos.
Atte. Marcos Emiliano Mesa
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